En el viñedo no hay vacaciones

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En el viñedo no hay vacaciones

La tierra ya mira a la vendimia.

Continuamos con las etapas por las que pasa el viñedo antes de llegar a la vendimia. Después de una primavera en la que se prepara la cepa para que fecunden bien las uvas, llega el verano. Bendito verano.

En el viñedo no hay vacaciones

Durante la primavera la cepa ha ido cogiendo los nutrientes de la tierra, la luz del sol, el agua y el calor. Ha brotado y ahora le toca la última etapa antes de la vendimia. Llega el momento de la fructificación, el envero y la maduración.

Las tres forman parte del proceso veraniego y cada una de ellas es vital para una buena vendimia. Es el final de la partida y cada detalle cuenta para una vendimia correcta… Además siempre mirando al cielo y al termómetro.

 


LA FRUCTIFICACIÓN

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Básicamente, la fructificación es el cuajado de la uva. En el momento en que las pequeñas florecillas que crecen en los racimos dan lugar a la uva.

Uvas blancas y tintas en este momento son verdes, pequeñas y muy compactas. Poco a poco irán creciendo, tomando el calor y la luz del sol para ir creciendo y madurando. Aquí también se le puede hacer la poda en verde https://vinocarreteraymanta.com/la-poda-en-verde/, elegir las hojas que más dificultan la entrada del aire y la luz del sol y dejar el equilibrio perfecto entre hoya y fruto. Hay que airear y dejar hueco a cada elemento.

 


EL ENVERO

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La temperatura acelera el proceso. La segunda de las acciones del verano es el envero. Dura todo el verano y es una de las fases más increíbles de la vid. Se puede ver cómo la uva crece a una velocidad que casi podría captarla el ojo humano. Y de repente, empieza la magia de los colores. El exceso de calor es peligroso y las tormentas pueden ser un gran enemigo para el agricultor.

Las tintas empieza a adquirir tonos rojos y púrpuras, las blancas se vuelven traslúcidas y doradas. Visitar el viñedo en esta época es ver una gama de colores como no veremos ni siquiera en vendimia. No todas las uvas maduran al mismo tiempo por lo que podemos disfrutar de verdes, rojos, púrpuras y dorados en un mismo viñedo. Una auténtica maravilla.


 LA MADURACIÓN

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Y por fin llega la maduración, que es la antesala de la vendimia. En esta fase casi se puede sentir cómo el azúcar va creciendo dentro de la uva, como va disminuyendo la acidez. En esta etapa también es cuando se desarrollan los taninos, los aromas.

Y a partir de aquí llega la observación. Cada día de agosto a octubre los viticultores observan el viñedo, lo testan, lo catan para encontrar el momento ideal en el que recoger el fruto y comenzar la fiesta de la vendimia. Habrá que estar bien atentos!