Sin miedo al pimiento

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Sin miedo al pimiento

Divino tesoro de la huerta.

Rojos, verdes, amarillos, grandes, pequeños, picantes, dulces. Pocas hortalizas son tan versátiles como el señor pimiento. El pimiento debería ser patrimonio de la humanidad. Acompaña carnes, pescados, pastas, arroces, ensaladas… La mitad de las recetas tradicionales españolas llevan el pimiento como ingrediente y eso merece un homenaje. El pimiento en la huerta es como la tempranillo en el viñedo. A todo el mundo gusta.

Sin miedo al pimiento

Hoy nos rendimos ante el pimiento y, aunque su relación con el vino a veces da un poco de miedo, hay que ser arriesgados de vez en cuando, salirse de lo establecido y encontrarnos con maridajes sorprendentes.

Empezamos con el pimiento rojo. Su temporada más fuerte empieza ahora, de octubre a diciembre. Las variedades más deseadas de pimiento rojo son los pimientos de piquillo y los de cristal. Los dos navarricos y deliciosos.


PIMIENTOS DE CRISTAL ASADOS

Los pimientos de cristal son de los más delicados dentro del mundo del pimiento. Alargados, de unos 15 centímetros y terminan en forma de beso. Su piel es frágil y bastante difícil de pelar, pero merece la pena el esfuerzo porque su carne es increíble.

Los pimientos de cristal acompañan bien a todos los platos, pero como más brillan es en solitario.

Asados, con ajo o sin él, según gustos. Un chorro de AOVE y nada más.

Lo normal es maridar este tipo de pimientos con un cabernet o un merlot por sus coincidencias vegetales, pero si nos decidimos por un blanco bien perfumado y con un toque de barrica, el contraste es perfecto. Saca un botella de Campillo Blanco Fermentado en Barrica y garantizamos el éxito.


TAPENADE DE PIMIENTOS DE PIQUILLO

Sin miedo al pimiento

Un aperitivo distinto y muy sabroso. Lejos de los típicos pimientos de piquillo rellenos, esta tapenade permite apreciar en todo su esplendor el sabor de los piquillo. La elaboración es sencilla y el resultado perfecto. Pimientos de piquillo en conserva, aceitunas negras sin hueso, anchoas, ajo, orégano, tomillo, pimienta negra y AOVE. Se bate todo y ya está. Una copa de Cava Faustino Brut nature, y un pan de cristal con la tapenade de piquillo. Buen aperitivo, éxito seguro.

Ahora vamos con los pimientos verdes. En teoría, los pimientos verdes tienen su temporada alta desde junio hasta octubre. Resultan deliciosos crudos en ensalada, fritos, asados, rellenos, a la parrilla o en guisos.

Los más consumidos son los italianos, pero aquí tenemos variedades tan nobles como los de Gernika o los de Padrón.


PIMIENTOS DE GERNIKA CON SALSA DE CHIPIRÓN

Los chefs vascos son los maestros a la hora de cocinar estos pimientos. Una de sus creaciones son estos pimientos de Gernika con chipirones que es pura gloria. La preparación es un tanto laboriosa pero el resultado, tremendo.

Por un lado, se preparan los chipirones con cebolla y puerro, y se saltean. Por otro se hace una bechamel, y se le añaden los chipirones.

Aparte los pimientos se fríen y se dejan enfriar. Se rellenan de la bechamel con los chipirones, se rebozan y se vuelven a freír.

Ya solo queda hacer una salsa con la tinta de los chipirones, cebolla, puerro y vino blanco. Se pone todo en una cazuela y en 10 minutos, listo.

Lo primero que se nos viene a la cabeza es maridarlo con un blanco, pero probemos con un Fortius Rosado Marqués de Valcarlos. Interesante.


FRITURA DE PIMIENTOS DE PADRÓN

Sin miedo al pimiento

Cada vez es más difícil encontrar pimientos de Padrón que piquen, pero cuando encuentras uno, no se te olvida. Según va avanzando el verano y llegando el otoño, suelen picar más, así que, ahora es momento de tener cuidado con ellos.

La mejor manera de tomarlos es fritos, con abundante aceite y sal. Punto.

Aquí no nos arriesguemos, para acompañar a los pimientos, y por si acaso alguno pica, un Portia Verdejo, neutralizará el efecto.