De picnic y con el vino bien frio

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De picnic y con el vino bien frio

Cómo llevar el vino al campo

Seguimos con las ganas de campo, de espacios abiertos, de sol, verde y manta para la siesta. Buscar un rincón idílico y pasar el rato disfrutando de la naturaleza se antoja cuando menos agradable… y ya que parece que se pasan las lluvias, es hora de empezar a planear jornadas campestres, y eso sí, echemos una botella de vino al maletero, le dará un toque especial.

Siempre es buen momento para tomar una copa de vino, los amantes del mismo no lo vamos a negar.  Y una tarde de primavera en el campo puede ser uno de ellos. Servir el vino a su temperatura idónea es trascendental para que al descorchar la botella apreciemos todo su sabor.

En el mercado hay ya muchas maneras y artilugios para mantener el vino a su temperatura ideal. Además de disfrutar, dejaremos a nuestros acompañantes con la boca abierta.


EL ENFRIADOR

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Este es uno de los artefactos estrella para mantener el vino a su temperatura. Es perfecto tanto para casa como para llevarlo a cualquier sitio, playa o campo. El enfriador es una funda flexible y muy resistente que guardamos siempre en el congelador y después vestimos con él la botella. Estas fundas las podemos encontrar con más o menos glamour. Desde las de plástico, que nos pueden costar uno o dos euros, a las de Le Creuset , de nylon impermeable y antimanchas, con gel que mantiene el frío por horas y que envuelve la botella desde la base hasta el cuello. Esta última además tiene la ventaja de adaptarse a todo tipo de botellas, desde un benjamín de cava a una botella magnum.


LA CUBITERA

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Una cubitera con hielos siempre es un buen recurso para mantener los vinos frescos. Para blancos y rosados es una solución buena, bonita y barata. Unas bolsas de hielo en la gasolinera y un cubo de zinc o cualquier recipiente donde quepan hielos y botella es otra buena opción. Si mezclamos los hielos con agua fría, el efecto durará todavía más.

Este método es el de toda la vida, y como en todo, lo podemos llevar con más o menos glamour… desde una garrafa de agua cortada por la mitad hasta el barreño vintage de zinc que nos da un toque muy country.


LAS BOLAS ENFRIADORAS

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Este método es menos conocido y además, se necesita un decantador. Son unas bolas de acero inoxidable que se guardan en el congelador y que después se introducen en el decantador y enfrían el vino sin transmitirle ningún tipo de sabor al líquido. Después además, si nos apetece, podemos echar unas canicas con ellas…


LA NEVERA PORTÁTIL DE TODA LA VIDA

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Esas familias con la nevera portátil en la playa… esas estampas tan veraniegas no dejan de ser una de las maneras más eficaces de llevar el vino a su temperatura allá donde queramos llegar.

Una nevera portátil no es más que una caja de material aislante en la que normalmente se meten unas placas que anteriormente hemos tenido en el congelador. Un artilugio que siempre está bien llevar en el maletero del coche.


LAS UVAS CONGELADAS

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Una forma original y además deliciosa de enfriar el vino es llevar una cajita con uvas congeladas. Es un sistema bien rápido. Con meter un par de uvas por copa, en unos dos minutos la copa estará a su temperatura. Las uvas tienen que estar bien limpias y secas, y así preservarán bien el sabor del vino.