Made in Burgos y vinos Portia

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Made in Burgos y vinos Portia

Pocas provincias pueden alardear de cobijar tres tesoros patrimonio de la humanidad, y Burgos es una de ellas. Por un lado está la catedral de Burgos, una de las más hermosas del mundo, aunque la declaración de la Unesco con posterioridad ha aumentado hasta incluir buena parte del casco histórico de la ciudad. También está el yacimiento de Atapuerca, que es una de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo para entender nuestros orígenes como especie. Y por supuesto hay que hablar del Camino de Santiago, que atraviesa de lado a lado este territorio lleno de maravillas. Un viaje para descubrir estas tierras nos permite descubrir otros tesoros, gastronómicos en este caso, que deberían ser reconocidos mundialmente. Si no como patrimonio de la humanidad sí como delicias de la humanidad. Dejamos aquí nuestra propuesta para que la reciba quien corresponda. Y no hay comida que se precie que no vaya acompañada con un vino que redondee el festín.


Made in Burgos y vinos Portia, Cordero Lechal

El cordero lechal, al que en el valle del Duero se llama lechazo, es la cría de la oveja que sólo se ha alimentado de leche materna. El lechazo de Castilla y León tiene una Indicación geográfica Protegida a la que sólo se pueden acoger las ovejas de razas churra, castellana y ojalada y los cruces entre ellas. Ninguna otra raza proporciona una calidad semejante, lo que unido al clima del Duero y al tipo de explotación ganadera garantiza un producto excepcional. Su carne es una delicia, muy tierna, jugosa y con una textura muy suave. Está exquisita de cualquier manera pero bien asada es uno de los platos que justifican la peregrinación que llena continuamente los restaurantes de Aranda de Duero, de Lerma, de Burgos y de tantas otras poblaciones burgalesas. Para acompañarlo se impone una ensalada, un buen pan y, sobre todo, un vino que esté a la altura de una maravilla gastronómica semejante. Un Portia Triennia, limpio, intenso, potente y equilibrado encaja perfectamente en este menú. Una delicia.

Made in Burgos y vinos Portia, Portia Triennia

 


Made in Burgos y vinos Portia, Morcilla de BurgosLa morcilla de Burgos es la prueba palpable de que un producto hecho con materiales humildes puede convertirse en una delicia gastronómica. Morcillas hay muchas en el mundo, pero ninguna como ésta. Para conseguir este título, además de estar elaborada en la provincia, debe cumplir con una serie de requisitos: tener más de 35% de cebolla horcal (¡horcal, no vale cualquier otra cebolla!), entre el 15 y el 30% de arroz, más del 12% de sangre y entre el 10 y el 22% de manteca o sebo. Y si no, no. Además debe llevar sal y especias, en la cantidad y mezcla justa para dar lo que la tradición pide: que sea sosa, grasosa y picosa. La morcilla de Burgos ha sido históricamente un producto tradicional de la matanza casera del cerdo. Aunque ahora se elabora en fábricas sigue manteniendo la forma y las características de siempre. La cebolla horcal, también llamada matancera, es la idónea por varias razones, entre ellas por estar fresca en los meses de otoño y principios de invierno, cuando se lleva a cabo la matanza. Para degustar una buena morcilla hay que acompañarla de un pan de pueblo y hay viciosos que le añaden un par de huevos fritos. Y, por supuesto, una copia de un vino de categoría como el Portia Prima La Encina, cálido y complejo que marida bien con platos con mucho sabor.

Made in Burgos y vinos Portia, Portia Prima La Encina

 


 

Made in Burgos y vinos Portia, Queso BurgosHay que desterrar mitos: el queso de burgos no tiene por qué ser algo insulso apropiado únicamente para regímenes. El auténtico queso de Burgos tradicional, el de verdad, es una cosa algo diferente del que se comercializa normalmente. En primer lugar porque el de toda la vida se hacía con leche de oveja aunque ahora por una cuestión de productividad se suele utilizar leche de vaca. El origen del auténtico queso de Burgos es el mercado semanal que se hacía en esta ciudad en otros tiempos. Las características climáticas de estas tierras, secas y frías, permitían la comercialización de leche y queso fresco durante mucho más tiempo que en otras zonas más húmedas y calurosas. Se puede comer de muchas maneras siendo muy popular el llamado postre del abuelo, consistente en queso de Burgos con miel, dulce de membrillo y nueces. Para degustarlo viene bien un vino fino y elegante como el Portia Verdejo, con ese toque herbáceo tan agradable y característico.

Made in Burgos y vinos Portia, Portia Verdejo