Albacete es el típico lugar al que casi nadie quiere ir pero que cuando uno llega se sorprende de todo lo que encuentra y entonces se convierte en el mejor reclamo publicitario. Hay mucho patrimonio, vida tranquila y unos cuantos bares y restaurantes que nos hacen pensar en cuánto nos estamos perdiendo por esos prejuicios absurdos. Vale la pena ir a Albacete, vale la pena detenerse y disfrutar de sus atractivos. La buena mesa es uno de ellos.


Faeli Cl. Zapateros, 2. Albacete. Tlf: 967 216 914
Faeli es uno de esos lugares discretos, que no hacen alarde de nada, pero que tiene una buena consideración entre los que lo conocen. Alguno llega a incluirlo entre los mejores restaurantes de la ciudad. Más allá de apreciaciones particulares, Faeli juega la baza de local pequeño y menú corto, pero con buen producto bien cocinado. Las croquetas de jamón o de chipirones y unas zamburiñas son un entrante clásico, que pueden seguir con unos huevos al horno o un pulpo a la murciana. Lo fundamental es preguntar por los platos del día, sabrosos y delicados, así como pedir consejo para un buen vino que acompañe todo lo anterior.


Aderezo Cl. Mayor, 51. Albacete. Tlf: 967 672 329
Pocos años ha necesitado Aderezo para hacerse con un hueco entre los lugares donde comer bien en pleno centro de Albacete acompañado con una buena copa de vino. El ambiente es lo suficientemente tranquilo para atraer a familias pero también tiene su punto especial para gustar a parejas y grupos de amigos. Todos vienen a lo que vienen, a comer y beber bien a un precio adecuado. Las verduras tienen su parte importante en la carta, con calabacines rellenos, corazones de alcachofa y pasteles de puerros, que combinan muy bien con las carnes a la brasa o al horno, que pueden ir acompañadas de salsas.

Tócala otra vez, Sam. Paseo Simón Abril, 4. Albacete. Tlf: 967 672 259
Este local de nombre tan cinematográfico es multiusos. Lo mismo sirve para el desayuno diario que para un satisfactorio menú del día y, sobre todo, para una cena memorable o cualquier celebración. No hay quien se resista a un timbal de pulpo con habitas tiernas, patata y alioli, unos lomos de boquerón con escalibada o una buena oreja a la plancha. También es un buen lugar para probar las lendrecillas, que preparan con setas y ajos tiernos. Aparte de pastas, arroces y pescados, las carnes son la apuesta más aceptada, y aquí se puede elegir entre lo más tradicional, una caldereta de cordero lechal D.O. Manchego, a lo más exótico, como un pollo tikka masala. Lo malo de todo esto es que es obligatorio dejar espacio para el postre.


AMisa de 12 Cl. Linares, 1. Albacete. Tlf: 654 550 890
En A Misa de 12 se puede ir a cualquier hora y para pedir cualquier cosa, desde la más humilde, como un pincho de tortilla a sorpresas más elaboradas, como una cazuela de carabineros con huevos fritos. Entre medias, cualquier cosa que vaya bien con una copa de buen vino, desde una empanadilla a unos huevos rotos con jamón y trufa, o unas buenas anchoas del Cantábrico sobre cama de tomate. En este local se preocupan también de los vegetarianos, y es fácil disfrutar con un humus con verduras, una crema de verduras o un pastel de puerros.

El Alambique Callejón de San José, s/n. Albacete. Tlf: 967 615 352
Muchos van al Alambique para comer el menú del día, tal vez un euro más caro que los restaurantes de alrededor, pero siempre vale la pena ese pequeño salto extra a la hora de alimentarse. Pero también es el lugar para una cena con amigos, compartiendo raciones y disfrutando de la vida, y así pueden caer unas habas con chopitos, unas setas a la plancha, una de oreja o torreznos y un pastel de puerro para disimular lo anterior. El hojaldre de salmón ahumado tiene ese toque de sorpresa, como el pulpo crujiente.


El filo de la Navaja. Cl. Pedro Martínez Gutiérrez, 15. Albacete. Tlf: 967 231 248
El Filo de la Navaja es un clásico de Albacete, y no por el nombre (que también), sino porque, aunque ha cambiado de local a lo largo del tiempo, este año cumple 50 años dando de comer y beber a los clientes. Una marca de la que no pueden presumir tantos establecimientos. Y por algo será. La oferta no es especialmente sofisticada, pero cuando hay buena materia prima nadie echa de menos las elaboraciones complicadas. Unos calamares a la romana y unas gambas al ajillo abren el camino a un lomo con tomate natural, unos pimientos de Padrón con panceta, unos mejillones o un bacalao. Tonterías, las justas.