Luna, vino y cosecha

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Luna, vino y cosecha

La ciencia y la creencia son compatibles.

 

Es imposible no verla. Está allá en lo alto, contemplándonos desde siempre, como un ser misterioso que nos vigila. Pero curiosamente cambia de aspecto cada día, sólo un poco, hasta desaparecer y, poco después, surgir de nuevo exactamente igual que unas semanas antes.

La Luna ha maravillado al ser humano desde el origen de los tiempos. Nos encanta, nos llena de asombro y de belleza. También, dicen, nos afecta de mil maneras. Así es posible estar alunado, ser un lunático.

Alguna influencia tiene sobre la vida de la Tierra. Las mareas, el flujo de la pleamar y la bajamar, la existencia de las mareas vivas, es la muestra más evidente del influjo de nuestro satélite. Los expertos también hablan de que su misma existencia condiciona la velocidad de traslación y rotación de nuestro planeta.

Luna, vino y cosecha, vendimia, embotellado vinoA lo largo de los siglos el hombre ha sentido su presencia y ha elaborado innumerables teorías sobre ella. Todas las antiguas civilizaciones de la historia adoraban a un dios – luna. En el antiguo Egipto Osiris acabó convirtiéndose en el dios lunar. En la mitología clásica además de Selene, Artemisa (en Grecia) y Diana (en Roma) personificaban el influjo de la Luna.

Es curioso notar que Osiris era también el dios de la agricultura, que influía en el desarrollo de las plantas. De alguna manera esa creencia se ha mantenido más o menos viva a lo largo de los milenios y muchos agricultores todavía prefieren, aunque no tengan una evidencia clara, realizar ciertas labores en concordancia con distintas fases de la luna. Todo ello forma parte de la llamada agricultura biodinámica.

Una de las creencias más duraderas de la historia es que el flujo de la savia en las plantas depende de la luna. Según esta idea, cuando hay luna nueva la savia se concentra en las raíces y va subiendo en la fase creciente hasta alcanzar su máximo durante el plenilunio para continuar el proceso contrario durante la luna menguante.

Todo ello lleva a considerar que diferentes tareas como siembra, poda, cosecha, etc. son más efectivas si se hacen coincidir con el momento adecuado del ciclo lunar. Igual que hay personas que se cortan el pelo sólo en ciertos momentos de ese ciclo..

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La cultura popular ha establecido relaciones entre la luna y el vino. Así hay momentos adecuados para podar e incluso para trasegar y embotellar el vino para que se perjudique lo mínimo posible.

Algunas bodegas, sobre todo pequeñas explotaciones familiares, siguen estableciendo sus calendarios de trabajo según los ciclos lunares. Todo ello tiene sentido según la agricultura biodinámica. Algunos cosecheros siguen insistiendo en la importancia de esos ciclos, porque según ellos los vinos pueden ser más claros o turbios según el momento elegido para el trasiego. Otros afirman que los sarmientos que no se podan en menguante son más propensos a sufrir plagas.

Luna, vino y cosecha, vendimia, embotellado vinoNo hay una evidencia científica clara de esta influencia pero, por si acaso, algunos bodegueros siguen manteniendo las costumbres aprendidas de sus abuelos. Probablemente las grandes bodegas no tengan en cuenta estas historias pero sí esas pequeñas fincas que generan un vino propio y gustan de seguir las viejas tradiciones. Quién sabe.

Mientras tanto, estos días son muy propicios para pensar en ello. En estas noches de principios de otoño, donde todo el país vive la vendimia, hay que levantar la copa y brindar por esa gran aventura que supuso hace 50 años el primer viaje a la Luna. Nos influya o no a la hora de podar o trasegar, lo que sí es cierto es que es esa compañera de la humanidad que siempre nos acompaña. Esos pasos que dio Neil Armstrong hace medio siglo fueron un gran avance para la humanidad. Brindemos!

By | 2019-10-06T00:32:05+00:00 octubre 11th, 2019|Categories: Mundo Vino|Tags: , , |0 Comments