Falsos mitos del vino

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Falsos mitos del vino

El disfrute está por encima de la literatura.

A todos nos gusta una buena copa de vino, no hay duda a estas alturas. Y a casi todos nos gusta opinar y demostrar de que sabemos algo de la cultura enológica y de cómo degustarlo. El vino es cultura y hay tópicos que superan las modas. Desde las marcas de algunas bodegas hay también importantes variaciones térmicas. El mito de la cucharilla para mantener el gas de una botella de cava, o que el corcho dice mucho de la calidad del vino tienen también sus detractores. No todo vale. Los “caldos” para el puchero…

Pero como dice el refranero para gustos, colores, y no hay que ser ortodoxo a la hora de abrir una botella. Lo mejor es dejarse llevar por lo que nos guste, aunque no coincida con la biblia de los entendidos. Lo mejor es lo que más nos gusta.

Y para demostraros que los cuñados entendidos también se equivocan a veces, aquí os dejamos 6 errores que suelen cometer los que dicen entender de vino pero que criterio propio, tienen poco.


 

1.- EL TINTO, SIEMPRE A TEMPERATURA AMBIENTE.

Esta creencia nos viene de la Francia del siglo XIX, y puede que en ese país y en esa época, la temperatura exterior coincidiera con la temperatura idónea para el vino tinto. Hoy eso es un falso mito. La temperatura de las casas y de los locales suele ser siempre más alta que la temperatura apropiada para el vino.

La temperatura ideal de un crianza, por ejemplo, son 15 grados… si estamos a 15 grados en casa ya podemos ponernos una chaquetilla. Así que lo mejor es guardarlo en un lugar fresco y que no suba de estos grados. Los 20 grados en los que habitamos en el primer mundo normalmente son excesivos y no nos dejarán apreciar las diferencias de sabor y aroma de un buen vino tinto. El momento y la comida también condicionan.


2.- ABRIR LA BOTELLA MEDIA HORA ANTES DE EMPEZAR

El vino necesita oxigenarse, de eso no hay duda, pero media hora es un poco exagerado. Destaparlo con tanto tiempo no aporta ningún beneficio que si se abre en el momento. Es cierto que abrirlo y beberlo tampoco es lo ideal, pero con unos minutos será suficiente. Por supuesto que esto está muy condicionado por la edad del vino y sus características.


3.- EL TINTO ES PARA LA CARNE Y EL BLANCO PARA EL PESCADO

Miedo me da la frase. Hay muchos tipos de carnes y de pescados, eso lo primero. Los pescados grasos admiten perfectamente un tinto, y las carnes blancas van perfectamente con un blanco. Es más, si apetece tomarse un chuletón con un blanco poderoso pues no vamos a ir al infierno.


4.- LOS VINOS SON MEJORES CUANTO MÁS VIEJOS SON

Cierto es que muchos vinos mejoran con el tiempo, pero otros muchos se estropean según pasan los meses, pierden matices o se avinagran.

Así que lo de guardar el vino para una ocasión especial muchas veces no es una buena idea. En caso de que sea un vino que acepte el paso del tiempo, debemos tener en cuenta la luz, la humedad y la temperatura del lugar donde lo guardemos. Mucho cuidadito, que el vino tiene su momento optimo.


5.- EL VINO Y EL QUESO NO PUEDEN MARIDAR

Es de muchos conocidos que la expresión “te las dan con queso” viene de cuando los bodegueros daban queso para enmascarar el sabor del mal vino. Lo mismo dicen que pasa con las alcachofas, los espárragos, los ahumados o el picante.

Bien, si, el queso ensalza el sabor de algunos vinos, pero eso no quiere decir que no podamos disfrutar del placer de tomar queso y vino para hacer el camino. Catar quesos de todo tipo con distintos vinos es una de las experiencias más gratas para una tarde de domingo. Si se dispone de chimenea es casi obligado encenderla.


6.- ECHARLE UN HIELO AL BLANCO PARA ENFRIARLO

A cualquier entendido de vino esta acción le chirría. Ponerle un hielo siempre es añadirle agua al vino y eso no es bueno, pero el consumidor tiene casi carta blanca para sus deseos.

No hay que tenerle miedo a la nevera, y aunque sea un tinto, si necesitamos bajarle la temperatura, pues a la nevera de cabeza!