Días de bañito y Chardonnay

//Días de bañito y Chardonnay

Días de bañito y Chardonnay

Ya se respiran vientos veraniegos.  Aunque le esté costando, parece que el calor viene y se va a quedar con nosotros. ¡Llega el verano!, y con él el tiempo de relax, de deleite, de disfrute, de pasar tiempo con los nuestros, y más que ningún otro verano, de celebrar.

En esta época del año, los blancos son protagonista de los aperitivos, lo que más nos apetece son los vinos que se pueden servir fríos y que no nos vaya a subir demasiado rápido.

Y como estamos un poco expectantes ya para que lleguen esos momentos tan ansiados desde hace meses, hagamos un ejercicio de visualización. Un chapuzón, rayos de sol y el brillo limpio y brillante de un Chardonnay.  Apetecible, ¿no?

Un Faustino V blanco y piscina sin fin

Este es un verano de no aglomeraciones. Así que la idea de disfrutar de una botella de Chardonnay en una exclusiva villa con piscina sin fin, es una buena manera de plantearse las jornadas estivales.

Las piscinas sin fin, muy de moda últimamente, le dan un plus al tema del chapuzón, de la misma manera que la mezcla del Chardonnay y la viura hacen de este Faustino una copa ideal para degustar con una ensalada de tomate y albahaca mientras vamos haciendo ganas para una siesta. La vida es corta, para vivir mal.

Volvemos a la alberca

La última tendencia entre los más alternativos es la de disfrutar de una piscina como hacían nuestros abuelos. La alberca está de moda. Eso sí, con mucho más glamour y sin agua estancada. Las piscinas naturales, con esa agua turquesa, rodeadas de vides, higueras, piedra y mucho sol, son el escenario ideal para plantar a un intelectual que quiera disfrutar de un retiro espiritual.

Una hamaca, un buen libro y una botella de edición limitada como puede ser cualquiera de la colección Art Collection Chardonnay de Faustino… y que nos quiten lo bailao.

La piscina playa

Playa o piscina, piscina o playa, ¡qué dilema! Disfrutar de la arena sin salir del interior es todo un desiderátum (aunque para muchos eso de no tener el cuerpo de arena sería una ventaja). Hay opciones para todos los gustos.

El caso es que visualmente sí que da gustito salir al jardín y ver que tienes una playa en miniatura, y solo para ti. La puedes elegir tropical, con la arena blanca y el agua turquesa, o del norte, si lo que añoras son los paisajes cantábricos.

 

Para pasar un buen rato de conversación con amigos, remojándote los pies y retozando en la arena, se nos ocurre que el sabor de un navarrico como es el Marqués de Valdecarlos Chardonnay, con su toque elegante y amable, es el perfecto. Si ya alguno de tus amigos prepara un arroz para acompañarlo, apaga y vámonos.

El rincón ibicenco y el cava

Hay veces que llegas a una piscina, ves esa cal blanca, ese azul ibicenco en las hamacas y las buganvillas por doquier, que te dan unas ganas de ponerte a tocar el tambor al atardecer o a escuchar el mismo disco de chill out que compraste en el 2012.

No hay mejor evocación del verano que imaginarte en Ibiza, con todo el tiempo por delante, los pies descalzos y la luz del Mediterráneo alegrándote el corazón.

Y por supuesto, el mejor compañero para disfrutar de un ambiente así siempre es un cava muy muy  frío. Las chispeantes burbujas de un extra seco, nacido de macabeo y Chardonnay son su compañero perfecto.

Y ahora, después de haber visualizado todos estos placenteros momentos y haber salivado un poquito, es hora de ponerse a hacer planes.   Aburrirse no es tendencia.