De vinos por la Sierra de Madrid

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De vinos por la Sierra de Madrid

Faustino se toma un fin de semana

 

Hablar de la Sierra de Madrid es hablar de largas caminatas, de paisajes bucólicos y de días de asueto. La sierra de Guadarrama es una de las más concurridas en los fines de semana que los madrileños aprovechan para salir del bullicio de la capital y reponer pilas en un entorno con mil posibilidades. En verano cualquier día puede ser fiesta… y salir de la ciudad es un regalo.

Y como no, la gastronomía es una parte fundamental de un buen día campestre, y dar con el bar de carretera ideal una ardua labor dada la inmensa oferta de garitos que se pueden encontrar en el camino. La Sierra nos espera y para facilitar la labor aquí tenéis tres opciones de las buenas para rematar un fin de semana perfecto.


De vinos por la Sierra de Madrid, Restaurante El Albero, Becerril de la Sierra

1.- Restaurante El Albero en Becerril de la Sierra.

El Albero es uno de los míticos locales a los que acudir para comer ricas y energéticas viandas. Becerril es uno de los enclaves perfectos para darse un garbeo por el Puerto de Navacerrada, el Pico de la Maliciosa y los montes que tiene alrededor. Sus paisajes llenos de riscos mezclados con pastos y dehesas de robles lo hacen perfecto para una jornada serrana. Da igual en qué época del año ir, todas tienen su atractivo. Los colores pardos del otoño, la nieve en invierno y la explosiva primavera conviven en el recuerdo colectivo de todos los madrileños. Uno de esos sitios donde veranea la gente de bien… y la comida está a la altura.

En el Albero lo suyo es comer su famoso rabo de toro, que desde 1992, es el buque insignia de su negocio. Ahora la carta y el local están renovados, y, además de sus ya clásicos y contundentes platos a base de buena carne de la zona, tortillas marineras y postres caseros, han añadido una extensa carta de pinchos para tapear en la barra, esa actividad que tanto gusta a los lugareños de la capital.

De destacar son sus patatitas con trufa negra y huevo poché, el timbal de pulpo con puré de patata o las sardinas en salazón con queso de cabra y perlas de balsámico.

En cuanto a la bebida, los vinos de Campillo y Faustino están en muchas mesas… Por algo será.


De vinos por la Sierra de Madrid, Charoles Restaurante, San Lorenzo de El Escorial

2.- El Charolés de El Escorial.

El Escorial es otro de los imprescindibles de los alrededores de Madrid. Un lugar lleno de energía y buen patrimonio. La espectacular silueta de su Monasterio parece eclipsar la belleza del entorno, pero no hay que dejar atrás el encanto de sus callejuelas y los bosques que lo rodean.

En una de esas calles está el famoso Charolés. Fue allá por el 1977 que El Charolés abrió sus puertas de la mano de Manuel Míguez. Su plato estrella, por supuesto, el cocido madrileño. Hay lista de espera para poder probar el pantagruélico cocido que sirven, conocido por ser el mejor cocido del mundo. Para probar tan insigne plato hay que reservar ya que solo lo sirven los lunes, miércoles y viernes, y hacen 30 raciones, pero merece la pena escaparse un día entre semana y disfrutarlo, con la paz que respira además el pueblo en un día de diario. El cocido lo acompañan de corujas, una hierba autóctona que crece en las orillas de los riachuelos de la Sierra de Guadarrama y que facilita enormemente la digestión, cosa que es de agradecer después de comerse un cocido completo. Su Campillo Reserva es un referente para sus fieles clientes.

Si se es más de carne, el plato rey es el charolés de buey con patatas saboyardas, aunque cualquier corte de carne que se pida está siempre en su punto justo. Si nos gusta el Escalope… este lugar nos ofrece una experiencia inolvidable. En pescados… la merluza nunca falla. Varios formatos y modelos y todos buenos.

Y si queda espacio para un buen postre, las torrijas de la Virgen de Gracia, la tarta de arroz con leche merengada o la leche frita son de gula pura.


De vinos por la Sierra de Madrid, Asador Alto del León, Guadarrama

3.- Asador Alto del León de Guadarrama

A 57 kilómetros de Madrid, en pleno Puerto de los Leones. Por este puerto han atravesado árabes, romanos y hasta el mismísimo Napoleón de camino a Astorga. Hoy es uno de los puntos más frecuentados por senderistas que inician allí sus rutas por la Sierra de Guadarrama.

En su punto más alto está este clásico de la sierra. Su especialidad son las carnes rojas a la parrilla, de hecho, nada más entrar se puede ver un expositor de chuletones que da buena muestra del poderío de sus reses.

Casi todos los salones tienen cristaleras a la sierra con una de las mejores panorámicas en las que los días claros se ve Madrid.

Los desayunos también son un fuerte de este local. Unas buenas hogazas de pan de la zona con tomate y aceite, huevos fritos con chorizo o panceta, y el socorrido pincho de tortilla proporcionan la energía suficiente para empezar a trepar riscos y darle calorías al cuerpo, porque aquí, hasta en pleno agosto, la chaquetilla no sobra. Alguna botella de Campillo también ayuda a entrar en calor.

De vinos por la Sierra de Madrid, Asador Alto del León, Guadarrama