Braque, el otro padre del cubismo enológico

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Braque, el otro padre del cubismo enológico

Georges Braque y el cubismo enológico

Braque, el otro padre del cubismo enológico, Cubismo, Pablo Picasso, George BraqueA veces pasa un poco desapercibido, a la sombra de Pablo Picasso, pero el francés Georges Braque ocupa un puesto importante en la historia de la pintura universal ya que fue, junto al malagueño universal, el inventor del cubismo. Ambos trabajaron juntos para crear el nuevo lenguaje de este estilo tan innovador.

Georges Braque nació en Argenteuil en 1882 y fue pintor desde siempre. Pero de otra clase ya que siguió los pasos de su padre que era pintor de casas, lo que siempre se ha llamado de brocha gorda. Pero la llamada del arte llegó pronto y emprendió el camino que había de llevarlo a las grandes alturas del arte.

Los años previos a la Primera Guerra Mundial fueron decisivos en su colaboración con Picasso para dar vida al cubismo analítico y, más tarde, al cubismo sintético.

Una diferencia fundamental con Picasso es que el malagueño incluís frecuentemente figuras humanas en sus composiciones mientras Braque se inclinó más por las naturalezas muertas. En este camino fue innovador, introduciendo en sus cuadros collages con distintos materiales y letras y números.  Un puerto en Normandía era compatible con  un periódico o una copa de vino.

Braque, el otro padre del cubismo enológico

En sus obras aparecen constantemente objetos que podía tener cualquiera en su casa: vasos, naipes, comida, periódicos o instrumentos musicales. No es de extrañar que las botellas de vino sean algunos elementos recurrentes en sus obras. Esas botellas son objetos que siempre han dado mucho juego a los pintores, por sus formas, los reflejos y sombras que generan, y por las posibilidades de crear nuevas formas si se mira con ojos de artista.

Braque, el otro padre del cubismo enológico

Su plato de Frutas y vaso de 1912 es un referente de su obra.  Girasoles, palomas o botellas de vino  son un juego que acaban en bodegones  que podrían “reinterpretarse” en nuestra mesa.  De esta manera, los objetos ordinarios se fragmentan para formar una estructura de diferentes planos que se mezclan entre sí. Normalmente en sus cuadros cubistas prefería usar una paleta de colores sobrios, lo que contrasta con la luminosidad de sus orígenes, cuando se incluía en la tendencia fauvista.

Braque, el otro padre del cubismo enológicoLa evolución como pintor también se precia dentro de sus obras cubistas. En los primeros años, los anteriores a la Gran Guerra, los trazos son muy angulosos y las líneas dibujan formas geométricas muy duras. Más tarde aparecen las líneas curvas y suaves.

Podemos decir que Braque es el pintor moderno por excelencia, heredero por una parte de la tradición clásica pero abanderado de las vanguardias.

Siempre estuvo investigando, creando nuevos caminos en la pintura. Sus naturalezas muertas son muy elegantes y destilan un lirismo que las acerca a la poesía. Y allí, siempre está la botella de vino, como elemento material y espiritual que le permite crear un mundo nuevo.